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Cepas del Valle de Uco: más allá del Malbec

Las cepas del Valle de Uco van más allá del Malbec: Chardonnay, Cabernet Franc y Pinot Noir que brillan en altura. Guía para catarlas.

Cepas del Valle de Uco: más allá del Malbec

El Malbec no está solo. En el Valle de Uco crecen cepas como el Chardonnay, el Cabernet Franc y el Pinot Noir que, gracias a la altura, alcanzan una frescura y una elegancia difíciles de encontrar en otros rincones de Mendoza. Si venís pensando solo en el varietal insignia de Argentina, prepararte para descubrir un abanico mucho más amplio.

Este valle, repartido entre Tunuyán, Tupungato y San Carlos, se transformó en un laboratorio natural donde cada uva encuentra su lugar según la altitud, el suelo y la exposición al sol. Acá te contamos qué cepas del Valle de Uco vale la pena conocer, cómo el terroir las define y dónde catarlas durante tu recorrido.

Las cepas del Valle de Uco: el Malbec como estrella, pero no la única protagonista

El Valle de Uco reúne unas 29.139 hectáreas de viñedos, y aunque el Malbec sigue siendo el rey, la elaboración se reparte entre un 88% de uvas tintas, un 11% de blancas y apenas un 1% rosadas, según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura difundidos por el diario Los Andes (Los Andes, 2022). Ese pequeño porcentaje blanco esconde joyas.

Pensá en el valle como una gran paleta de pintor. El Malbec aporta el trazo central, intenso y reconocible, pero alrededor conviven colores más sutiles. El crecimiento de la zona lo confirma: según esa misma fuente, mientras la superficie provincial de viñedos cayó un 3,4% entre 2010 y 2021, la del Valle de Uco creció un 20,7% en ese período. Donde el resto de Mendoza se achicaba, acá se plantaba.

Esa expansión no fue solo de Malbec. Productores de todo el mundo llegaron atraídos por el potencial de la altura, y con ellos vinieron variedades que buscaban climas frescos. ¿El resultado? Un mosaico de cepas que hoy convierten al valle en uno de los destinos enológicos más diversos del país.

Chardonnay, Cabernet Franc y Pinot Noir que brillan en altura

Las cepas de clima fresco encuentran en el Valle de Uco su mejor escenario, porque la altitud frena la maduración y conserva la acidez natural de la uva. Esa frescura es la firma de los grandes Chardonnay y Pinot Noir de la zona, y también la que vuelve tan particular al Cabernet Franc local.

El Chardonnay de altura escapa a la imagen del blanco pesado y amantecado. Acá aparece tenso, con notas cítricas, de pera y un fondo mineral que recuerda a la piedra del suelo. Es un vino que invita a una tarde de descanso en la naturaleza, fresco y vibrante.

El Cabernet Franc se ganó un lugar propio. Argentina apostó fuerte por esta tinta, y el Valle de Uco concentra una parte importante de sus plantaciones. Da vinos de taninos finos, con aromas a frutos rojos, pimiento y hierbas frescas. Es elegante sin ser pesado.

El Pinot Noir, caprichoso y exigente, pide exactamente lo que el valle ofrece: noches frías y días templados. En las zonas más altas entrega vinos delicados, de color claro y perfume floral, muy distintos a cualquier tinto robusto. Son el complemento perfecto del varietal estrella y abren el juego a maridajes mucho más versátiles.

Cómo el terroir moldea el carácter de cada varietal

El terroir es la razón de fondo por la que estas cepas prosperan: la combinación de altura, amplitud térmica y suelos pedregosos define el perfil de cada vino. En el Valle de Uco, el frío de la noche y el calor del día conviven en pocas horas, y esa tensión queda grabada en la copa.

Los suelos juegan su parte. En muchas parcelas hay calcáreo y rodados, piedras que drenan el agua y obligan a la vid a esforzarse. Plantas que sufren un poco dan uvas más concentradas y expresivas. El aire seco, con lluvias escasas, también ayuda a mantener racimos sanos.

A esto se suma la luz intensa de la montaña, que engrosa la piel de la uva y aporta color y estructura a los tintos. Por eso un mismo varietal puede saber distinto según esté plantado a menor o mayor altura. Si te interesa profundizar en este tema, te recomendamos leer sobre el terroir del Valle de Uco y sus vinos únicos.

Esa diversidad explica por qué Mendoza figura entre los grandes polos vitivinícolas del mundo. El prestigio de la región se construye, justamente, sobre la variedad de perfiles que da el terroir de altura, y el Valle de Uco es hoy su mejor carta de presentación.

Dónde catarlas durante tu recorrido por bodegas

Para probar estas cepas no hace falta ser experto: las bodegas del valle ofrecen degustaciones guiadas pensadas tanto para principiantes como para enófilos curiosos. Tunuyán, Tupungato y San Carlos concentran la mayoría de las opciones, muchas con vistas directas a la Cordillera.

Una buena estrategia es elegir bodegas de distintas zonas de altura para notar cómo cambia un mismo varietal. Algunas se especializan en blancos de clima fresco, otras en Pinot Noir o en Cabernet Franc. Conviene reservar con anticipación, sobre todo en temporada alta.

Desde Finca Ogawa, en el corazón de Tunuyán, estás a pocos minutos de varias bodegas y podés armar recorridos de un día completo entre viñedos y jardines. Es el punto de partida natural para explorar la zona sin apuro. Para ordenar las visitas, mirá nuestro itinerario de la ruta del vino en el Valle de Uco y planificá día por día.

Sugerencias para armar tu propia degustación

Armar una degustación propia es más simple de lo que parece: alcanza con elegir entre tres y cinco cepas y probarlas en orden, de la más liviana a la más intensa. Así el paladar se adapta y no se cansa, y cada vino luce sus matices.

Un recorrido ideal podría ser así:

  • Empezá con un blanco fresco, como un Chardonnay de altura, para despertar el paladar.
  • Seguí con el Pinot Noir, delicado y aromático, de cuerpo medio.
  • Continuá con el Cabernet Franc, con sus notas herbales y taninos finos.
  • Cerrá con el Malbec, el más pleno y estructurado del grupo.

Entre copa y copa, sumá agua, pan y algún queso regional para limpiar el paladar. No hace falta terminar cada vino: catar es observar el color, oler y dar un sorbo atento. Acompañar la experiencia con platos típicos de la zona realza cada varietal y vuelve la degustación mucho más memorable.

Animate a dar el próximo paso: elegí dos o tres bodegas, reservá tu estadía entre viñedos y dejá que las cepas del Valle de Uco te cuenten su historia, copa a copa. El Malbec te espera, pero también todo lo que crece a su alrededor.